Texto, “los monos y los plátanos”

Muy buenas cuadrilla!

 

Aquí os dejo el relato con moraleja que leímos hace unos días en las clases. Este texto lo podéis encontrar en muchos sitios de internet, yo lo extraje del libro de Borja Vilaseca “Qué harías si no tuvieras miedo”, un libro destinado a hacernos reflexionar sobre la economía social actual y nuestra vida laboral, apuntando pautas para reinventarnos profesionalmente.

La cuestión es que una vez comenzamos a observar cómo somos y actuamos, cómo es nuestra vida, el prestara atención al tiempo que dedicamos al trabajo se hace tarea indiscutible, ya que son muchísimas horas de nuestra vida las que se van en esta labor, muchísima energía que hay que sopesar si realmente es lo que mejor podemos aportar de nosotros mismos y si realmente nos llena.

Muy recomendable este libro y el trabajo personal al que invita.

Como os decía, aquí está el texto. “Los monos y los plátanos”.

 

Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos.

Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo.

Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.

Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo.

Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar.

El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso.

El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.

Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.

Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así».

 

Creo que queda clara la intención de este relato. Abramos la mente y sigamos prestando atención, cuestionando todo aquello que damos por sentado, continuemos aprendiendo.

 

Muchas gracias por vuestra atención.

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