Lo que cambia y lo que no cambia.

Hola a todos!!

¿Qué tal ha ido el puente? Nosotros hemos aprovechado que todavía aguanta el buen tiempo otoñal para visitar el Pirineo, que desde enero no habíamos estado. Después de dudar hacia dónde ir hemos terminado en el Valle de Tena, es el que nos cae más a mano de casa y nos encanta, además de tener familiares por la zona, a los cuales hemos visitado.

Una vez allí nos decantamos por realizar una travesía hasta los ibones de Bachimania y también los ibones Azules. La ascensión comienza en el Balneario de Panticosa y la verdad es que es una ruta preciosa. El recorrido no es excesivamente largo pero el desnivel y lo pedregoso del terreno hacen que sea más exigente de lo que parece por distancia. De todas formas como muy bien dice Mariano Navascuéz, en el programa de rutas senderistas por Aragón y que podéis ver desde la web de Antena Aragón, todo está en pillar el ritmo adecuado y “Chino Chano” ( nombre del programa), paso a paso y todo sale.

Este trayecto nos maravilló por sus cambios de paisaje, a cual más hermoso. Una vez mas sentimos la humildad de formar parte de algo tan inmenso y a la vez la calma de sentir la protección de la Madre Naturaleza. No sé, son sensaciones que cuesta definirlas, pero cada vez que salimos en la furgo y re-conectamos con espacios naturales se producen experiencias súper enriquecedoras.

Muy agradecidos por todas ellas.

El domingo buscamos un paseo más suave, nos adentramos en un pequeño recorrido entre Tramacastilla de Tena y Piedrafita, atravesando parte del bosque “El Betato”. Disfrutamos de los colores otoñales y de como el viento hacía que lloviesen hojas doradas. Muy recomendable toda esa zona.

Pero bueno, vamos con el tema de la semana para las clases en la Sala de Yoga, “lo que cambia y lo que no cambia”.

Dicho así no suena a nada interesante, verdad? Primero vamos a ver a qué se refiere, en términos de yoga.

El trabajo del yoga nos lleva a descubrir y conectar con la más pura esencia que somos, re-conectar con nuestro Yo, nuestra porción de energía Divina, esa que hace que todos seamos Uno, parte de un mismo Ser.

El trabajo más específico para esta misión es la Meditación, siendo igual de importantes el resto de herramientas proporcionadas por el yoga ( Pranayama, Asana, Mantra, Mudra, Kriya, etc ).

La primera duda que surge con este tema es ¿qué es eso que buscamos exactamente? Pues bien, aquello que no cambia en nosotros.

Se dice que si algo cambia es la no Verdad, es ilusión o Maya en sánscrito. Sabiendo esto podemos legar a la conclusión de que todo es Maya, pues todo cambia a nuestro alrededor y en nosotros.

Que el exterior está en constante cambio es más fácil de entender pero hoy vamos a ver como nuestro cuerpo físico también está en constante cambio, por lo que no es esa Verdad que buscamos y de paso no tendríamos que identificarnos, apegarnos, con tanta intensidad al cuerpo que nos sirve de vehículo en esta vida.

Vamos por partes, estoy hablando de Verdad con mayúsculas. Esto se refiere al Ser, la esencia, Atmán, etc. Puede ser que lo hayas leído con diferentes nombres. Es la energía Universal, de la que surge todo y todos, la Vida. Pues bien, en nuestro interior hay una chispa divina, parte de esa energía Universal y a ella es a quién buscamos, pues es lo que realmente somos.

Esta energía Universal, esta chispa interna, no cambia, siempre está ahí. Así que esta es la mejor pista que tenemos para encontrarla, ya que todo lo demás si está sujeto a cambios.

Ya que tenemos que buscar esta energía en nuestro interior, y resultando más evidente que nuestros pensamientos y emociones si están cambiando constantemente, estos días nos centraremos en ver cómo nuestro cuerpo físico también está en constante cambio, llegando a tener a lo largo de nuestra vida varios “cuerpos diferentes”, si, como lo lees. Te lo explico.

Estamos formados por millones de células que tienen una vida útil, variando desde unas horas hasta unos años. Hasta hace poco se pensaba que ciertas células, como las neuronas, no se regeneraban, sencillamente se iban perdiendo. Hoy en día están cambiando esa perspectiva. Todavía queda por estudiar.

La cuestión es que ya se sabe que prácticamente un porcentaje casi total de nuestro cuerpo se está regenerando constantemente. Se barajan varias cifras, entre 7, 10 y 15 años son necesarios para tener un cuerpo “diferente”. Pues no tenemos la misma imagen física a los cinco años que a los veinte ni a los cuarenta, no?

Aún así, esta idea hay que entenderla sin perder de vista el ciclo vital de la vida, obviamente todos nuestros cuerpos atraviesan una infancia, una juventud, una edad adulta y una vejez. También es cierto que la carga genética juega su papel y que indiscutiblemente los hábitos de vida serán parte protagonista en el tema. Todo tiene su importancia y el envejecimiento es algo inevitable. La vida terrenal es sólo un ciclo mas.

Toda esta información, evidenciada por la ciencia, ayuda a trabajar la idea de que no somos lo que vemos, nuestra imagen en el espejo, en las fotografías, en los vídeos, etc y que tantas veces maltratamos por no querernos lo suficiente, por identificarnos con una imagen que según los cánones sociales tiene que corresponderse con unos patrones que difícilmente se adaptan a todos. Por no aceptar que el estado de nuestro cuerpo físico es, en gran medida, responsabilidad nuestra. Comprender que cada pensamiento y acción afectan a nuestra salud física.

Desde el criterio del yoga tendremos que trabajar la idea de que nuestro cuerpo es un “vehículo” que se nos presta para poder vivir es este plano. Para poder vivir la vida que tenemos ahora y cumplir la misión que nos fue encomendada antes de nacer, cada uno la suya.

Este punto de vista obviamente va ligado al tema de la reencarnación, el Karma, el Alma, etc. Puede que te suene a locura total o sientas una vibración en tu interior. Siente y decide que hacer con estas palabras que hoy comparto para ti.

Sin duda alguna, la comprensión de que no somos nuestro cuerpo físico favorece la actitud de sentirnos responsables de cuidarlo, le cogemos mas cariño y le expresamos más gratitud hacia el servicio que nos presta en cada momento.

Por no hablar de que cuanto menor sea el apego que le tenemos y mayor sea la comprensión, el Amor, que le profesamos, sentiremos una liberación mental-emocional que simplificará para bien la relación que tenemos con nosotros mismos y también con los demás.

¿Cómo podemos fomentar este trabajo personal?

Investigando curiosidades sobre el funcionamiento del cuerpo físico, ampliando nuestro conocimiento y observando en nosotros mismos esos cambios biológicos.

Empezar a mirarnos con sinceridad y honestidad, hacemos responsables de cómo estamos cuidando a nuestro cuerpo, entendiendo los resultados que se producen a causa de nuestra conducta.

Cambiando aquello que está en nuestra mano ( más cosas de las que pensamos) si buscamos otro tipo de resultados.

Así va ha estar enfocado el tema de esta semana en las clases. Para que luego cada uno lo “mastique” y lo trabaje en si mismo, comenzando en la misma clase y continuando después en su día a día.

Espero que a vosotros os cause el mismo efecto.

Muchas gracias por haber prestado vuestra atención!

Un abrazo

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