Mi experiencia con la escoliosis

Muy buenas!!

Lo prometido es deuda y hoy voy a hablar de cómo es mi vida con una columna con escoliosis dorsal derecha de 50º desde los 13 años y cómo el yoga ha sido mi balsa de salvación.

Curiosamente, con los años que lleva el blog activo y nunca había escrito una entrada completa sobre este tema.

Intentaré responder todas esas preguntas que me habéis hecho a través de las redes sociales y por correo electrónico. Si me dejo algo en el tintero podéis preguntarme aquí, en los comentarios o por e-mail almadeindali@gmail.com .

Todo lo que estoy a punto de compartir es mi propia experiencia personal y mis propias conclusiones. No voy a dar lecciones ni pretendo contradecir a nadie, sólo puedo hablar desde mi propia perspectiva.

Tómate este post como una muestra de que el punto de inflexión para los problemas de nuestra vida está en nosotr@s mismos. Que es real! Aunque a veces parezca algo imposible e inimaginable.

Y voy a comenzar dando las GRACIAS a mi columna, porque si no fuera como es de particular, única e irrepetible no estaría escribiendo estas líneas, ni viviendo la vida que tengo hoy.

Puede parecer extraño agradecer una circunstancia dolorosa e incomprensible de nuestra vida pero ha sido uno de los grandes aprendizajes que deja esta aventura.

Con trece años recién cumplidos se me detectó una desviación de columna bastante evidente ( hasta entonces no había ningún indicio de que tuviera la espalda torcida) y ahí comenzó un largo viaje de médicos, opiniones, tratamientos con corsés ( corsé boston, de escayola durante tres meses y milwaokee ) , fisios, etc. También llegaron las prohibiciones, nada de educación física en el colegio, prácticamente ningún deporte, no coger pesos, ni estar mucho rato de pie, etc. Tan sólo algunos estiramientos, trabajo postural muy suave y natación.

Al terminar de crecer, y ver que la desviación se mantenía estable, se planteó sobre la mesa la opción de operar. Mi capacidad pulmonar era un poco justa, debido a la deformidad de la caja torácica que hace que uno de los pulmones esté un poco apretadillo, pero no afectaba de forma grave a ningún órgano vital ( situación en la que si o si hay que operar), así que después de sopesar los pros y contras decidí no operarme.

Mis padres, que desde el principio pusieron todo de su parte para que yo estuviera bien, con el gran esfuerzo mental y económico que supone una circunstancia así, respaldaron mi decisión de no pasar por quirófano. Por todo esto siempre les estaré muy agradecida, además del ejemplo que supusieron para mí con su coraje, determinación, cariño y comprensión en todo el proceso.

Y el tiempo siguió su curso. Seguía yendo a nadar siempre que podía, acudiendo a revisión y cuidando de no hacer todo aquello que se suponía que no me iba bien.

En la visita médica siempre decían que todo estaba estable pero durante años han estado insistiendo en que tenía que fortalecer más la musculatura, aunque no concretaban el cómo. Yo no sabía que hacer porque os prometo que he llegado a tener bastante buen fondo nadando y eso que el agua no me entusiasma.

Entre tanto la vida también me brindó la experiencia de ser madre. Esto es algo por lo que habéis preguntado muchas.

El embarazo fue bien, como el de cualquier mujer, ya que cada cuerpo y embarazo son un mundo, haya o no algún problema añadido.

Sobre este tema tengo decir que en la Seguridad Soial me llevaron en palmitas, ya que poco antes había sufrido un aborto espontáneo, tengo un soplo en el corazón e insuficiencia venosa, ademas de la escoliosis. Por todo ello mi embarazo llevo todas las revisiones con las atenciones de alto riesgo. El parto tuvo que ser provocado, ya que a la criatura no le apetecía salir, y por decisión médica sacaron al bebé con fórceps para que yo no hiciera ningún tipo de esfuerzo. En fin, cuando hablo de este tema suelo decir que no sé lo que es parir, con todos los pros y contras que eso puede llegar a tener.

Lo importante es que todo fue bien. El recuerdo del embarazo y el parto son buenos, el típico cansancio por el extra de volumen que se acumula en tan poco tiempo y los correspondientes dolores de espalda que cualquier mujer puede padecer en una situación así.

Los años seguían pasando y aunque yo estaba convencida de que hacía todo lo posible por cuidar mi cuerpo, éste se encargó de decirme que no era así.

Poco después de los 30 años veía como cada vez me sentía más torcida, literalmente mi cuerpo se inclinaba hacia la izquierda y no hacía falta reparar mucho en ello, cada vez se notaba más. No es que la desviación hubiera aumentado, la curva sería igual, pero mi cuerpo no se sostenía, cada vez la musculatura estaba más débil.

El cansancio y las molestias, con las que me había acostumbrado a vivir, fueron aumentando hasta llegar a ser dolor, siendo cada vez más frecuente e intenso, llegando a despertarme por las noches con una rigidez insoportable en el lado izquierdo de mi espalda, el que se hunde hacia dentro.

Mentalmente y anímicamente comencé a acusarlo también. Convivir con el dolor no era una opción y aunque tardé un tiempo en ser consciente de ello, de “despertar”, en hacer ese “clic”, pero llegó.

Casi de forma simultánea en el tiempo, decidí comenzar a ir al gimnasio a tonificar la musculatura e Instagram llegó a mi vida. Esas causalidades de la vida! En esta red social comencé a buscar inspiración y motivación para trabajar el físico. 

Los cambios se hicieron sentir pronto, físicamente comencé a mejorar la postura, a tonificar y a perder grasa corporal, lo que hizo que visualmente se definiera más la forma de mi cuerpo, en definitiva que se notaba más las deformidades de mi columna y caja torácica. Recuerdo perfectamente verme en el espejo y ser más consciente que nunca de cómo era físicamente. Ahí comencé el trabajo de aceptación, algo esencial para quererme tal y como soy y que mi mente deje de mandar pensamientos negativos hacia el cuerpo que me permite vivir cada día.

Todo este trabajo mental lo comencé de manera inconsciente, el yoga todavía no estaba presente en mi vida.

No fue hasta meses después cuando, por casualidades de los algoritmos informáticos, llego al muro de mi perfil en Instagram una fotografía de una persona practicando una postura de yoga.

Muchos años atrás, en la adolescencia ya había tenido una pequeña toma de contacto con esta disciplina, fue breve pero dejó huella en mi mente. Al volver a ver esta imagen despertó en mí esa curiosidad por querer ahondar más en esta práctica.

Así fue como comencé a participar en retos que se promovían en esta red social, comenzando publicar cada día una postura de yoga y compartiendo mi experiencia personal.

Hasta aquí, de forma muy resumida, es como puedo contar un poco el cómo la escoliosis ha marcado mi vida y cómo el Yoga llegó a mí para cambiarlo todo. Esta parte de mi vida la tenéis explicada con mucho más detalle en el libro que escribí hace un par de años, “Yoga para una vida feliz”.

Ahora voy a responder las cuestiones que compartís conmigo a través de este mundo virtual.

Actualmente no tengo ningún tipo de dolor en mi espalda. Siempre y cuando no haya hecho algún esfuerzo adicional, cosa que como a cualquier persona dejará la musculatura cansada o con agujetas.

Aunque sí que es cierto que no me va bien estar largo rato de pie quieta, si estoy caminando no me pasa nada pero estar de pie en un sitio sin moverme me cansa bastante, por eso siempre que puedo me siento.

Sigo teniendo los mismos grados de desviación, mi caja torácica sigue estando igual de rotada y la zona dorsal está plana, no saco chepa ni queriendo. Pero como he dicho antes, he aprendido a aceptar la forma de mi cuerpo y eso ayuda y mucho a convivir con una escoliosis y con cualquier otro tipo de problema físico.

Sé que esto seguramente es lo más difícil de trabajar. Vivimos en un mundo en el que la imagen que ofrecemos al resto de personas importa mucho. Pero realmente, qué importa proyectar una imagen de “enmascarada” perfección al mundo si no somos capaces de entender que estar vivos cada día, que tener el cuerpo que habitamos y ser conscientes de que tenemos la capacidad de mantenerlo, es lo mas perfecto que nos puede pasar. Además, todos somos únicos, imperfetamente perfectos. Tenemos que aprender a querernos, sin mas, sin etiquetas.

A día de hoy no voy al gimnasio ni realizo ninguna otra actividad deportiva para mantener mi musculatura a tono, sólo practico yoga. Es posible que sea más que suficiente para mantener un tono muscular adecuado para sostener el cuerpo, pero de primeras pienso que es recomendable realizar algún tipo de práctica deportiva más específica para tonificar. En mi caso, asistir al gimnasio fue una decisión acertada, el trabajo con peso libre es el más efectivo pero siempre de la mano de un monitor que te dirija las secuencias y el tiempo que permanezcas por allí.

Soléis preguntarme si hay alguna postura contraindicada para espaldas con desviaciones como la que tengo. Mi experiencia personal es que no, no hay posturas en las que haya tenido molestias con mi espalda. Sí que es verdad que las extensiones de columna, por ejemplo, son más costosas pero eso no quiere decir que sean perjudiciales. Así lo veo yo, cualquier postura puede ser beneficiosa o perjudicial dependiendo de cómo se trabaje, independientemente de que haya una limitación física real o no.

Si desde el primer día nos centramos en escuchar a nuestro cuerpo, no forzarlo y respetarlo, todo irá bien. Llegaremos hasta donde tengamos que llegar y el cuerpo lo agradecerá si o si. esto es algo que lo he podido vivir en mí misma y lo he visto en muchas otras personas que teniendo problemas físicos han conseguido alcanzar una movilidad en su cuerpo impensable en un primer momento.

Las posturas invertidas también son un poco más latosas, nuestra alineación en el tronco no es simétrica y no se puede llegar a centrar, así que toca tirar de un equilibrio global de todo el cuerpo para poder alcanzarlas. Seguramente puede que cueste un poco más de tiempo pero para mí no ha sido impedimento en ningún momento y eso que, según los libros de Yoga, este tipo de asanas están contraindicadas para escoliosis severas, esto lo leí por primera vez cuando ya las hacía.

También habéis preguntado si realizo alguna postura de diferente manera o insistiendo más hacia un lado que hacia otro lado, por tener la desviación en la espalda. La verdad es que no, siempre he trabajado todas las lateralidades y torsiones por igual, aun siendo verdad que un lado cuesta más que el otro.

Ni en la práctica de yoga ni en la vida cotidiana he tenido limitaciones reales, sólo las impuestas por los pensamientos y de eso ya me estoy encargando.

A la hora de tomar riendas en el asunto y comenzar a trabajar con nuestro cuerpo físico, tenemos que sincerarnos y evaluar el grado de nuestras molestias. Realmente son sólo molestias provocadas por malos hábitos y poca musculatura o es dolor lo que sentimos.

Si es dolor, mi recomendación es asistir a un buen fisioterapeuta o el especialista que corresponda, si está familiarizado con escoliosis mejor, y que os de un buen meneo para descontracturar bien todo o el tratamiento que considere.

Si son molestias, o si ya hemos aliviado los dolores musculares, toca empezar a trabajar de forma personal.

Y aquí la gran pregunta es cómo, pues encontrando la actividad que mas nos motive, buscando apoyo moral en amigos que ya realicen actividad física. Sólo tenemos que ser conscientes de que hagamos lo que hagamos, tenemos que encontrar un equilibrio entre estirar, flexibilizar y fortalecer. Todo es importante!! Pero insisto en que fortalecer tiene que estar muy presente. Piensa por un momento, qué hace que te sostengas erguido? Los huesos o los músculos? En las clases suelo invitar a visualizar el esqueleto del cuerpo abrazado por los músculos y que piensen que ambos sistemas en conjunto se sostienen el uno al otro, gracias ambos podemos erguirnos. Lo ves?

Lo mejor para arrancar esta nueva etapa de la vida, porque realmente así tiene que ser, es ser constantes y disciplinados.

Se trata de cambiar hábitos y maneras de pensar. Si no hay cambio no habrá resultados distintos. Seguiremos conviviendo con el dolor, la rabia, la queja, el victimismo, la incomprensión, la frustración.

Es eso lo que quieres? O te visualizas viviendo con serenidad y aceptación las situaciones que la vida te vaya presentando?

La elección es tuya.

Puede haber factores externos que condicionan cada circunstancia y desde luego hay cosas que no están en nuestras manos, pero eres consciente de que un porcentaje muy alto del cómo es tu vida, es tuyo?

Hay una frase que dice, “somos el resultado de nuestras decisiones “. Me encanta, es tan real!!

Así que tanto si tienes escoliosis como si no, párate y piensa por un momento… reflexiona y ahora, decide… qué vas a hacer con tu vida?

Por mi parte la intención está clara, seguir aprendiendo de cada instante vivido, queda mucho todavía!

Muchas gracias por haber compartido tu valioso tiempo leyendo estas líneas! Te deseo lo mejor!

Indali

3 comentarios en “Mi experiencia con la escoliosis

  1. Muchas gracias por tan interesante artículo.
    A mi hija nos acaban de confirmar 30 grados con 10 años, se que un futuro practicará yoga porque hace 2 años tuvo una profe genial que le ha marcado mucho. 💪🏻🍀

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    1. Hola Eva!
      Bueno, lo primero, ánimo! Comenzáis un camino largo y latoso, pero tu hija va a estar bien. Hoy en día los tratamientos han mejorado mucho y los pacientes lo notan en todos los sentidos.

      Y decirte que me parece genial que tu hija ya haya tenido contacto con la práctica de yoga, mi consejo es que mientras no le digan lo contrario siga practicando lo que ya conoce, seguro que le ayuda.

      Muchas gracias por haber leído el texto y por compartir tu propia experiencia personal. Cualquier duda que os surja, ya sabes dónde estoy 😉🙏🏼

      Me gusta

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