4 Asanas restaurativas

Hola a todos!

Lo prometido es deuda y aquí traigo unas pocas líneas para hablaros del yoga reconstituyente o restaurativo.

La experiencia personal que tengo con esta forma de trabajo físico de yoga es poca, de momento, pero muy positiva.

A grandes rasgos voy a explicar lo que este tipo de trabajo realiza sobre nuestro cuerpo. La principal diferencia con las clases a las que estamos acostumbrados es el trabajo físico desde la no tensión muscular. Cómo, respirando muy profundamente hasta eliminar la tensión muscular del cuerpo, es un abandono total a la postura. Obviamente las posturas que construimos tienen una forma y de algún modo se tienen que sostener, aquí es donde entra la ayuda de las mantas.

También se usan bloques, cojines, blocster, etc. Cualquier accesorio que permita apoyar el cuerpo sobre él de alguna forma concreta, y con la suficiente rigidez para que la forma del cuerpo no se pierda durante el proceso.

Ya podéis imaginar los efectos que esta forma de trabajar las asanas tiene para el cuerpo. La relajación que se alcanza en cada una de las posturas es mayor que de cualquier otra forma. El tiempo que se mantiene esa fase estática de la postura también es mayor, por lo que los beneficios de la postura actúan durante más tiempo sobre el cuerpo.

Este tipo de trabajo está indicado para cualquier persona, aunque personalmente diría que especialmente para aquellas que tienen más tensiones físicas y mentales que soltar. Por qué? Porque esta manera de practicar las a sanas incide mucho en liberar la tensión muscular, en estirar la musculatura, a la vez que estamos respirando profundamente, conscientemente, esponjando bien esas zonas que se están trabajando.

Mentalmente, porque le podemos añadir el trabajo de alguna intención concreta, también porque al mantenerlas más tiempo es más complejo tener a la mente centrada y por eso mismo es un gran ejercicio para que nuestra dispersión mental mejore.

En este sentido, dependiendo de la zona del cuerpo que estamos trabajando y la conexión que ésta pueda tener con los elementos o los chacras, incluso podemos realizar trabajos específicos y personales sobre aspectos emocionales que queramos sanar.

Y lo mejor de todo es que para entenderlo hay que vivirlo, por eso he preparado estas cuatro posturas, utilizando dos o tres mantas dobladas, pueden ser cojines pero que sean firmes, para que lo probéis vosotros mismos y saquéis vuestras propias conclusiones.

La altura y grosor de los elementos utilicemos para el apoyo del cuerpo dependerá también del tamaño de cada persona, por lo cual tendréis que ir probando hasta que encontréis la que más cómodo os resulte.

La pinza sentados.

Nos colocaremos sentados en la colchoneta, sentando bien el culete, al igual que haríamos para trabajar la pinza habitualmente. Sobre nuestras rodillas y espinilla colocaremos la primera manta y después dependiendo de hasta donde seamos capaces de doblar la pinza tendremos que ir colocando más o menos mantas.

En la foto veis cómo he colocado una manta doblada normal y después otra doblada en rulo para poder apoyar el pecho sobre ella y dejar la cabeza relajada hacia delante. Los brazos se colocarían relajados a los lados de las piernas.

Una vez construida la forma comenzaremos a respirar de manera amplia y consciente, poniendo atención en las zonas donde sentimos tensión. Con cada respiración sentiremos como la musculatura se va aflojando y finalmente echamos más peso sobre las mantas.

La mantenemos unos cinco minutos.

Mentalmente podemos añadir las siguientes intenciones: “libero tensión”, “dejo salir todo aquello que no necesito”.

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Como contra postura, podemos trabajar el pez.

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Para construirla doblaremos por la mitad una de las mantas y la colocaremos justo en la zona de las paletillas, tumbados boca arriba claro.

Los brazos los podemos dejar extendidos a los lados del cuerpo, con las palmas de las manos hacia arriba, o bien extendiéndolos hacia atrás, para potenciar la apertura de hombro también.

Comenzaremos respirando ampliamente y poniendo toda nuestra atención en la apertura de pecho y también en la zona de la garganta.

Mentalmente nos podemos repetir: “me abro a la vida”, “acepto todo lo que la vida tiene reservado para mi”, “me expreso libremente”.

También la podemos mantener cinco minutos, siempre y cuando estemos realmente cómodos y relajados en ella.

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Seguiremos con una torsión.

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Para construirla, fijaros muy bien en la fotografía, explicarlo es un poco lioso. No sentamos dejando las dos piernas dobladas y juntas hacia uno de los lados del cuerpo. Colocaremos las mantas, dos o tres, al lado izquierdo de nuestro cuerpo.

Giraremos nuestro tronco hacia las mantas, para comenzar a construir la torsión, y dejaremos caer el pecho sobre ellas. La cabeza se queda apoyada mirando hacia el lado izquierdo, para continuar la torsión de la columna.

Los brazos los dejamos totalmente relajados a los lados de las mantas, bien hacia atrás o hacia delante.

Esta torsión, aparentemente sencilla, puede daros sorpresas al construirla. Es más intensa de lo que parece y tenéis que aseguraros de estar totalmente cómodos antes de comenzar a respirar para relajar.

Una vez colocados, permanecéis en cada lado unos tres minutos.

Como trabajo mental nos centraremos en aliviar la tensión, con la respiración, de las músculos internos, los estabilizadores que salen desde la columna. Podemos repetir mentalmente “me adapto con facilidad a las situaciones de la vida”, “soy flexible”.

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Terminamos esta sencilla práctica con la ele tumbados con apoyo y apertura de pecho.

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Una gozada de postura, ya veréis.

Lo más complicado de ella es colocarse. Tenéis que colocar dos o tres mantas, según la constitución y flexibilidad de cada uno.

Las ponéis pegadas a la pared y os sentáis en uno de sus laterales, con el costado de vuestro cuerpo lo más pegado a la pared posible. Desde ahí, os iréis tumbando a la vez que giráis, con la intención de dejar las piernas estiradas y pegadas a la pared. El culo se suele separar de la pared al hacer este movimiento, intentad que sea lo menos posible.

Una vez bien asentada la zona lumbar en las mantas y las piernas estiradas lo más pegadas a la pared, sentiréis como la espalda cae hacia la colchoneta haciendo una apertura de pecho.

Los brazos los podéis dejar estirados a los lados del cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba, en cruz o llevándolos por detrás de la cabeza, como más cómodo os resulte.

Las piernas tenéis que intentar que permanezcan juntas y estiradas, si veis que se van a ir cayendo hacia alguno de los lados las podéis sujetar con un cinturón de Yoga.

Podéis permanecer en la postura cinco 10 minutos, manteniendo una clara intención de agradecimiento hacia vuestro cuerpo, repasando mentalmente cada una de las partes, desde los pies hasta la cabeza.

Y nada más, espero que no subestiméis este trabajo tan aparentemente pasivo, estaríais desperdiciando unos minutos de práctica super enriquecedores para la mente y el cuerpo.

Muchísimas gracias por dedicarme parte de vuestro valioso tiempo y os deseo una muy buena semana!!

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