La ansiada calma

Qué tal va vuestro diálogo interno, nuestra observación a la vocecita de la mente.

Puede resultar curioso el observar nuestras frases, esas que decimos de forma automática, sin pensar. Si somos capaces de re-escucharnos es posible que nos sorprendamos a nosotros mismos, para bien y para mal.

La primera sorpresa que nos llevamos es el increíble ir y venir de pensamientos que suceden a lo largo del día. No es una vocecita, es una cuadrilla de voces, de todos los tonos, con todas las velocidades de habla, es impresionante!
Pero la observación es el primer paso, reconocer que necesitamos hacerlo para poder aprender y avanzar.

Solo así, algún día, comenzaremos a sentir esa calma, esa ansiada calma que todos anhelamos.

Una calma que queda perfectamente reflejada en las líneas que comparto con vosotros a continuación.

Sacadas de estos textos que van y vienen por las redes y por el WhatsApp y que a veces tan acertado son.


“Se llama calma y me costó muchas tormentas.

Se llama calma y cuando desaparece…. salgo otra vez a su búsqueda 

Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.

Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuestan dominar.

Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría.

Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y dar.

Se llama calma cuando la amistad es tan sincera que se caen todas las máscaras y todo se puede contar.

Se llama calma y el mundo la evade, la ignora, inventando guerras que nunca nadie va a ganar.

Se llama calma cuando el silencio se disfruta, cuando los ruidos no son solo música y locura sino el viento, los pájaros, la buena compañía o el ruido del mar.

Se llama calma y con nada se paga, no hay moneda de ningún color que pueda cubrir su valor cuando se hace realidad.

Se llama calma y me costó muchas tormentas y las transitaría mil veces más hasta volverla a encontrar. 

Se llama calma, la disfruto, la respeto y no la quiero soltar…”


Dalai Lama.


Espero que os haya gustado y que sobretodo sirva de inspiración para seguir trabajando con las herramientas del yoga y así, algún día, vivir desde esa calma que todos buscamos.
Muchas gracias por leerme y que tengáis una feliz semana!

Indali 

5 comentarios en “La ansiada calma

  1. Precioso Blanca. Me encanta tu nueva etapa y como sabes trasmitirla a través de las redes, pues es dificilísimo en un lugar sólo donde vemos imágenes de posturas imposibles, llegar al corazón. Mi corazón da las gracias al tuyo por tu generosidad y esa clase tan preciosa que has hecho para este diciembre. Me has llegado al alma.

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