Miedo al cambio

Muy buenas yoguis!!

Creo que ya es hora de que pase por aquí. Después de un verano intenso a nivel mental ya puedo ir cerrando ciclos y me apetece contarlo por aquí, ya que pienso que pueden servir de muestra para reflejar toda esa teoría a la que constantemente hacemos referencia en yoga.

Que la vida es un cambio constante ya lo sabemos. Que tenemos que intentar fluir con esos cambios, también. Los cambios puedes ser fortuitos, inesperados pero también buscados y trabajados.

Ante los cambios provocados, los que nosotros pensamos y gestionamos, solemos tener reacciones emocionales positivas ya que, en principio, sabemos de antemano que ese cambio va a ser para mejor ( o al menos esa suele ser la idea).

En este caso el primer paso es planear esa nueva situación, el para qué, el cómo, el cuándo y todas esas cuestiones que ayudarán a que modifiquemos algo en nuestras vidas, de forma consciente.

Por desgracia, en muchas ocasiones, solemos quedarnos en este primer paso. Esto es lo que llamaríamos ilusiones, ideas que se crean en nuestra fantasía ( uno de los cuatro departamentos de la mente ) y que muy posiblemente nunca lleguen a realizarse. Os suena, “ me gustaría hacer…”, “ me gustaría ir…”, “ me gustaría tener…”, etc.




A mi me ha pasado durante mucho tiempo con muchas ideas, siempre estaban ahí pero no llegaban a materializarse. Lo peor de todo es que me convencía (y lo hacemos todos ) de que el universo o cualquiera que tengamos alrededor son los culpables de que esos pensamientos no lleguen a ocurrir.

Primero, lo que pasa por nuestra cabeza es factible? Si-no? Seamos sinceros… hay veces que se nos va la pinza un poco, dejamos volar a la fantasía y de que manera.

Pero que pasa cuando nos damos cuenta de que si ponemos a nuestra imaginación a trabajar ( la imaginación es el departamento creador de la mente ) podemos llegar a alcanzar prácticamente cualquier cosa que nos propongamos? Pues que respiramos hondo y nos sentamos a reflexionar de verdad que queremos hacer con nuestra vida, pero con la intención clara de llevarlo a cabo, trazando un plan. Y así, las ideas se acaban volviendo realidades.

Hace ya unos meses que os comenté que poco a poco queríamos simplificar nuestro modo de vida. Con esto no me refiero a vivir peor sino a vivir con menos, de una forma mas sencilla y a la vez mas libre. Hoy por hoy el dinero manda y si éramos capaces de vivir necesitando menos dinero estaríamos menos atados a el. Pues bien esa fue idea inicial, la detonante de una serie de cambios que son necesarios para este cometido.

Así fue como cambiamos el “ me gustaría…” por el “ voy a…”.

Primer paso dado, ahora llegaba el segundo, dar lugar a las acciones.

Aun teniendo claro el objetivo, repensado el cómo y las diferentes probabilidades de elección, surge otro problema, el miedo inconsciente al cambio.

En el primer paso hemos tenido que gestionar el funcionamiento de nuestra mente para que no coaccione nuestras ideas. En el segundo paso para desencadenar los cambios conscientes que queremos llevar a cabo son nuestras emociones las que nos ponen la zancadilla.

Y aquí es cuando voy a personalizar hablando del cambio mas relevante que hemos vivido hace escasamente un mes, el cambio de vehículo.

En nuestro “plan de vida”, por llamarlo de alguna manera, tenemos en mente viajar, descubrir lugares en primera persona, disfrutar de experiencias que graben en nuestra memoria recuerdos únicos. Todo esto adaptado a nuestras posibilidades económicas se reducía bastante y como solución, no la única ni la mejor seguramente, pensamos en una furgoneta adaptada para poder dormir en ella.

Después de mucho pensar, os ahorro unas cuantas líneas, decidimos cambiar el coche que teníamos por una furgo de segunda mano. Y después de mucho buscar, leer, preguntar y sopesar, terminamos decidiéndonos por una que fuera mas reciente ( 10 años ), intentando buscar una buena relación calidad de conservación- precio.

La decisión no ha sido nada pero que nada fácil. Se puede decir que hemos hecho un master en furgonetas en prácticamente dos semanas y, creedme, es impresionante todo lo que te llegas a enterar cuando indagas un poco.

Parece ser que esto del furgoneteo está tan de moda y hay mucha demanda y muy poca oferta. Furgones de trabajo ( sin ventanas detrás) si que hay pero mixtas y de pasajeros ( como turismos) son como agujas en pajares!

Lo malo es que con tanta demanda se están importando furgonetas del norte de Europa de las cuales no se tiene acceso a la vida que han tenido ( uso, posibles accidentes, etc. ) y la mayoría vienen con los bajos llenos de óxido. Les dan un repintado y arreando. Mucha atención y paciencia si estáis en un proceso similar.

A todo esto, nosotros teníamos un poco de prisa en el cambio ya que vendimos antes de los esperado el coche y en unos días teníamos que partir hacia Zestoa y mis chicos a sus vacaciones familiares. Sin presiones vaya!

La cuestión es que en esos días sufrí uno de los mayores trabajos que tengo que realizar, el miedo a tomar decisiones, importantes claro.

No se a vosotros pero a mi puede llegar a paralizarme con un dolor físico a la altura del pecho y un bloqueo mental bastante fuerte. Así ocurrió en uno de los momentos clave de la “operación cambio”.

Por suerte fui consciente de ello y, si bien no pude eliminar el bloqueo en cuestión, si pude frenarlo un poco y observarlo como no lo había hecho antes.

Una vez pasado el trance, por cierto con una decisión fallida que tuvimos que corregir rápidamente, reflexioné sobre lo ocurrido y tiré del hilo para intentar averiguar el origen de ese miedo. Aun estoy en ello pero ya tengo un poco mas de luz sobre el tema y por esto tengo que estar agradecida a la situación que me ha permitido observarme.

De echo, días después, ya en Zestoa, el hilo conductor de las asignaturas me permitió seguir trabajando en ello. Ya os lo contaré en otro post.

En definitiva, tenemos que ser conscientes de esos miedos que a veces no nos dejan avanzar.

Preguntarnos “ qué es lo peor que puede pasar?” Analizando las posibles respuestas podremos ver cual es el verdadero origen de ese miedo y que posiblemente sea un miedo infundado.

Hablar del tema con alguien de confianza, que nos escuche sin intervenir en nuestro proceso personal, ayudara a verbalizar nuestras inseguridades. Expresar libera cargas y seguramente nos haga ver esos pensamientos desde otro punto de vista.

Esto de reconocer nuestros miedos y resto de emociones es algo a lo que no estamos acostumbraos. El ejercicio en si nos da miedo hacerlo.

Incluso pareciera que al prestar mas atención a esos pensamientos y emociones les estemos dando poder. Esto dependerá de nosotros.

Tenemos que diferenciar entre observar y dar protagonismo, no es lo mismo.

Al observarnos tenemos que ser lo mas sinceros y ecuánimes posible. Dar tiempo al entendimiento de lo que queremos comprender y respetar el tiempo que necesitemos para ello. No frustrados si no lo entendemos a la primera y persistir en nuestro trabajo.

Uno de los profesores del Ashram dice que tenemos que acoger a nuestras emociones, sin mas. Vivirlas, aceptándolas en cada momento y cuando corresponde. Ya que a veces nuestra propia resistencia hace que su efecto dure y empeore mas de lo necesario.

Si somos capaces de percibir y trabajar esos miedos que surgen en los cambios, las resistencias a estos serán menores y en consecuencia el sufrimiento se minimizará.

Porque como ya hemos recordado al principio de este post, la vida es un cambio contante, el cambio es necesario, pero hagámoslo de forma consciente y menos dolorosa.

En nuestro caso, y contra todo pronostico ( ya teníamos un plan B para nuestros días de vacaciones), la furgoneta llegó. Tres días antes de partir encontramos una Volkswagen T5 azul, la cual limpiamos y acondicionamos ( de forma provisional ) para el viaje.

Y así es como la vida y los hechos confirman que si nos proponemos algo lo podemos conseguir. Que cuando se tiene un plan de cambio consciente y se trabaja para ello, termina sucediendo.

Cuando esto sucede, cuesta creerlo, incluso piensas que ha sido la suerte que ha estado de tu lado. Si, en estos días he sido consciente de que mi fe, mi creencia en mi y en la divinidad o como lo queráis llamar, todavía es frágil, inestable. Me cuesta creer en algo que todavía no comprendo, mi mente racional es la responsable de esto. Pero vamos, que esto da para otro tema diferente y tengo que seguir trabajándolo.

Con todo esto solo quería compartir un pequeño ejemplo de que EL CAMBIO, ese que todos anhelamos, es posible.

Tendremos que dar mas o menos pasos en el camino pero si nos mantenemos firmes en nuestro propósito llegaremos a nuestro destino.

Muchas gracias por prestarme parte de vuestro valioso tiempo!

Que tengáis una bonita semana!

Indali

2 comentarios en “Miedo al cambio

  1. Los cambios nos cuestan estamos en nuestras rutinas y nos sentimos cómodos pero son necesarios…a veces no depende de nosotros solos y afectan a más personas…y las decisiones son más difíciles…me alegro un montón..a disfrutar

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s